15 hábitos que no pueden faltar en tu ducha diaria si quieres cuidar tu piel, tu cabello y tu salud

Lo creas o no, en nuestro principal ritual diario de higiene hay algunos hábitos comunes que podrían no ser tan saludables.

Entérate en 15 breves tips cuáles son los hábitos que deberías adoptar en la ducha para mejorar tu salud y el aspecto de tu piel y tu cabello. y por qué.

1. Mejor lávate la cara en el lavabo

El agua de la ducha suele estar más caliente que la del lavabo, y la alta temperatura puede causar enrojecimiento e irritación excesivos, podría reventar un vaso sanguíneo en la cara si se lava demasiado agresivamente o puede hacer que tu piel se seque muy rápido.

2. Lávate bien tus pies cada vez que te duchas

Quizá no tienes pies malolientes, pero durante el día pueden estar sudorosos o cuando caminas por la casa o al aire libre sin calcetines ni zapatos nunca se sabe lo que podrías estar recogiendo y lo llevas a tu cama en la noche. Así que no le dejes el trabajo al agua y a la espuma del jabón en la ducha y lava tus pies.

3. Lava y reemplaza la lufa o esponja regularmente

A menos que desees contraer infecciones en la piel a veces difíciles de erradicar, no importa el material del que sea tu lufa o esponja de baño, lávala con frecuencia y cámbiala varias veces al año.

Usa jabones no perfumados

Al mismo tiempo que disfrutas su aroma, los jabones perfumados podrían estar causando irritación, por lo que es mejor que uses algo sin perfume para mantener tu piel en la mejor forma.

5. Usa jabón líquido o jabonera con agujeros o de alambre

Dejar una pastilla de jabón en jaboneras sin agujeros puede alentar a las bacterias a crecer en él y luego las llevas a tu cuerpo la próxima vez que te enjabonas.

6. Agrega un «ablandador de agua» a tu ducha o incorpora un champú clarificante

El «agua dura» tiene alta concentración de magnesio y calcio, minerales que pueden causar desprendimientos de piel, provocar una capa de acumulación en tu cabello, quitar el color de sus mechas o hacer que el tinte se desvanezca un poco más rápido. Si no incorporas un «ablandador» de agua a tu ducha, intenta reducir la acumulación de esos minerales con un champú clarificante.

7. Toma baños fríos

Con solo 30 segundos bajo una ráfaga rápida de agua fría puedes mejorar la función inmunológica, aumentar el metabolismo, fortalecer tu capacidad para procesar el estrés, mejorar tu piel y tu cabello, e incluso podría ayudarte a perder peso con el tiempo.

8. Reemplaza las viejas navajas, airea las maquinillas de afeitar y cámbialas

Aunque son sorprendentemente caras para la mayoría de nosotros, cuando las cuchillas pierden el filo y te causan irritación, enrojecimiento e inflamación en la piel, te están avisando que llegó la hora de cambiarlas. Mientras no las cambies, déjalas que se sequen al aire libre para que no se conviertan en otro un caldo de cultivo para las bacterias.

9. O tiendes las toallas sucias al aire libre o no la reutilices

Las células muertas de la piel pueden adherirse a tu toalla y, cuando no la dejas secar adecuadamente, existe un gran riesgo de crecimiento bacteriano. Usar la misma toalla durante una semana o más sin lavarla es un riesgo de infecciones bacterianas en tu piel. Además, puede comenzar a oler bastante mal.

10. Lava tu cabello pocas veces a la semana o usa champú seco en tus raíces cada dos días

El lavado diario y el agua demasiado caliente de la ducha pueden causar ese pelo graso, pues seca el cuero cabelludo y esto lo hace producir más aceite para compensar. Así que si no ejercitas todos los días, solo necesitas lavarte el cabello pocas veces a la semana, y si tienes cabello rizado o extremadamente áspero debes reducirlo a una vez por semana.

11. Dúchate después del entrenamiento

Sudar puede dejar bacterias en tu cuerpo que podrían provocar infecciones en la piel, irritación o enrojecimiento. Así que para que no te acuestes o te vayas a trabajar con un lío sudoroso y apestoso, agrega la ducha como parte de tu rutina de ejercicios. Recuerda, solo porque no puedas olerlo no significa que los demás no te puedan oler. Si en algún momento no puedes bañarte, limpia ese sudor con un paño limpio o toalla de mano, o cámbiate de ropa. Pon algunas toallitas húmedas en tu bolsa de gimnasia para una limpieza rápida sobre la marcha.

12. Exfóliate con moderación

Tu piel se exfolia a sí misma aproximadamente cada 27 días. Por lo tanto, no te exfolies todos los días, podrías hacer que tu piel se ponga roja e irritada como resultado. Lo mejor es dejar que se acumulen algunas células muertas en la superficie de la piel para que, en realidad, exista algo que valga la pena exfoliar.

13. No frotes las toallas en tu piel y cabello, ni te envuelvas la cabeza con ellas

Los dermatólogos recomiendan que uses un movimiento de palmaditas para secar la piel de tu cara y de tu cuerpo, y si tienes el cabello largo usa un turbante de microfibra y un cepillo húmedo para protegerlo del daño.

14. Usa crema hidratante al salir de la ducha

La piel la absorbe un poco mejor y repones la humedad que perdió por el agua caliente.

15. Limpia tu bañera con frecuencia

Es una tarea importante tanto si estás solo como si tienes compañero de cuarto no sabes qué pudiste o pudieron haber dejado en la bañera.