Carta con la que miles de mujeres se identifican.

El mundo parece haberse vuelto loco. Anhelamos ese amor puro, que nos traiga la máxima felicidad a nuestras vidas, pero sin embargo hacemos todo lo posible por ocultar nuestros sentimientos cuando sucede. Mostrar que sentimos algo por otra persona parece para muchos un signo de debilidad, digno de no ser mostrado.

Esta es una carta escrita por Roy Galán que se ha hecho viral y que representa el deseo de muchas mujeres de no esconder sus sentimientos. Estar enamorado debería ser percibido como algo bonito, sensacional, y no como un lastre con el que cargar. Así que si tú también estás enamorada, grítalo a los cuatro vientos y que todo el mundo se entere.

Puedes leer la carta a continuación:

“Haz que no parezca Amor.

Qué es lo que se lleva ahora.

Duelen tantas tripas en nombre de la libertad.

Tú dices libre y yo digo cobarde.

Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.

Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable.

Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio.

Yo es que no quiero nada serio.

Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro físicamente de otro ser humano.

Yo es que no creo en las etiquetas.

Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo.

Yo es que busco pasar el rato.

Como si la vida fuera para siempre.

Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos.

Tan irrespetuoso con la vida. Tan impaciente.

Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas.

Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos.

Porque no queremos que nadie nos conozca.

Porque es más sencillo empezar de nuevo cada poco vendiendo nuestra mejor cara.

Porque es mucho más sencillo follar que limpiar lo follado.

Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude.

A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada.

Nada serio.

Y aquí seguimos rascando, cambiando cromos repetidos, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar.

Haciendo del Amor una servidumbre de paso.

¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?

Que tú eres un jodido milagro.

Con tus ojos que todavía pueden ver.

Con tu pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras.

Con tu boca capaz de dar las gracias.

Con tu piel ocupando una plaza en el mundo.

¿No sientes a veces que tú te mereces más que lo poco que te dan?

Dos besos mal pegados.

Tres minutos entre las piernas.

Cinco embestidas.

Y un WhatsApp: No me agobies.

Lo más triste es que esta sociedad ha conseguido invertir los papeles.

Ahora si dices que sientes algo, estás loco.

Es muy pronto. Muy arriesgado. Poco inteligente.

Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces.

¿Cómo se finge la vida?

Cómo se hace para que nunca parezca Amor.

Y que simplemente parezca un accidente”