DESMONTAMOS 14 MITOS SOBRE DORMIR

Cuando dormimos, aunque no seamos plenamente conscientes, realizamos uno de los momentos más importantes del día. El sueño es básico para una salud mental y física óptima, por eso, os dejamos con 14 mitos que te ayudarán a dormir mejor y conocer mejor tu sueño y saber más profundamente qué ocurre cuando duermes.

Mito 1. Todo el mundo debería dormir 8 horas.

Depende de quién: aunque sí habrá personas que se sentirán perfectamente descansados tras ocho horas de sueño, los habrá que se sientan mejor con seis, siete, o incluso nueve y diez horas. Todo está influenciado por factores como la genética, la edad y el nivel de actividad. Por ejemplo, hay varios genes “conectados” con un sueño más corto, incluso encontrando personas que se sienten descansados con dormir sólo cuatro horas.

Mito 2. El alcohol te ayuda a dormir.

Aunque podría producir somnolencia, tomar una copa podría interrumpir tu sueño. Un estudio publicado en Australia encontró que las personas que bebían alcohol antes de acostarse tendían a tener ciertos patrones en el cerebro relacionados con el sueño interrumpido. Así que, incluso si estaban experimentando un sueño profundo, esas ‘ondas’ no tenían ningún efecto positivo.

Los expertos han estado estudiando la relación entre la somnolencia y el alcohol desde 1930. Hay pruebas que afirman que el cuerpo, si trata de hacer a la vez la metabolización del alcohol e intentar dormir, se ve más atareado y prioriza uno u otro.

Mito 3. “Recuperar el sueño”.

Sí, la idea de dormir un fin de semana durante 12 horas para “recuperar el sueño” perdido durante la semana puede sonar tentador. Pero esto causa estragos en tu reloj interno: cada vez que cambias el horario del sueño, dejas a tu cuerpo confundido para la vuelta de la rutina. La forma de evitarlo es obtener una cantidad consistente de sueño cada noche.

Mito 4. La privación del sueño no afecta a otros aspectos de la salud.

La falta de sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades como la diabetes, obesidad, enfermedad cardíaca coronaria y accidentes cerebrovasculares. Pero incluso en corto plazo se observan consecuencias negativas, tales como mala visión, cambios de humor y dolores de cabeza.

Mito 5. Leche antes de ir a dormir.

La leche contiene triptófano, un compuesto que nuestro cuerpo convierte en la serotonina que influye en el cerebro a la hora de dormir. Pero aún así, no hay suficiente cantidad, ya que necesitaríamos 10 veces más de lo que se encuentra en un vaso corriente para ayudarnos a conciliar el sueño.

Mito 6. La siesta es mala.

Es complicado, ya que la siesta podría privarte del sueño nocturno. Pero, en cortos periodos de tiempo (10-20 minutos), los investigadores han encontrado que es una medida eficaz para que las personas estén más activas durante el día. Además, las siestas se vinculan con una mejor memoria, un mejor rendimiento mental y con una mejoría del sistema inmunológico.

Mito 7. Sólo se puede soñar durante el sueño REM.

En contra de la creencia popular, se puede soñar durante todas las fases del sueño; las dos etapas son REM (acrónimo de movimiento rápido de los ojos, en inglés) y no-REM. Aún así, los sueños en ambas etapas son diferentes: los sueños no-REM tienden a relacionarse con los acontecimientos diarios, mientras que los REM suelen ser más fantasiosos.

Mito 8. Contar ovejas ayuda a conciliar el sueño.

Si tienes problemas para dormir regularmente, este método podría hacer que tardes más en dormirte. Un estudio de 41 personas con insomnio encontró que en aquellas noches donde contaron ovejas, los pacientes tardaron más en dormirse que cuando no hacían absolutamente nada.

Si buscas otro pensamiento para dormirte, puedes buscar en tu archivo de imágenes relajantes. Cuando los participantes pensaron en ellas, se durmieron más rápido que sin hacer nada.

Mito 9. Si despiertas a un sonámbulo, podrías matarle.

Si despiertas a un sonámbulo, como mucho le encontrarás conmocionado y confundido; pero desde luego no vas a matarle. Esto se debe a que el sonambulismo a menudo tiene lugar cuando alguien está experimentando un sueño profundo, lo que hará que le sea más difícil despertarle. También tardará más tiempo en ser plenamente consciente después de recuperar la conciencia.

Mito 10. Si mueres en un sueño, también podrías hacerlo en la vida real.

No te preocupes, no va a pasar. Este mito está relacionado con el de arriba. Pero si bien no morirás en tus sueños, los científicos todavía tienen dificultades para entender porqué necesitamos dormir tantas horas. Al fin y al cabo, yacer inconsciente durante horas podría haber hecho que nuestros antepasados fueran vulnerables a los depredadores.

Mito 11. El sueño REM es el más reparador.

El sueño REM es una fase donde el cerebro y el cuerpo se comportan casi como si estuviéramos despiertos.

El primer ciclo REM, por lo general, comienza unos 90 minutos después de quedarse dormido y está identificado con un aumento del ritmo cardíaco, de la presión arterial y las extremidades se paralizan temporalmente. La fase más tranquila y reparadora del sueño es, en realidad, la fase no-REM.

Mito 12. Las personas que están anestesiadas están dormidas.

Sólo porque estés inconsciente no quiere decir que estés dormido.

Cuando dormimos, nuestro cerebro producen ciertos tipos de onda cerebrales. Anestesiados, sin embargo, nuestro cerebro no emite ninguna onda, lo que lo distingue claramente del sueño regular. De hecho la anestesia es más parecida a un coma que a un sueño.

Mito 13.  El insomnio es sinónimo de problemas para conciliar el sueño.

El insomnio es uno de los muchos trastornos del sueño, pero no significa necesariamente que tengas problemas para dormir.

Aproximadamente una de cada tres personas sufren, al menos, de una forma leve de insomnio, lo que puede significar que experimentan cualquier síntoma de estos:

  • Despertarse demasiado temprano y no poder volver a dormirse.
  • Despertarse frecuentemente durante la noche
  • Despertarse sin sentirse descansado
  • Problemas para conciliar el sueño

Mito 14. las personas mayores necesitan menos sueño.

Las personas mayores tienden a dormir durante un tiempo más corto por la noche y se despiertan temprano por la mañana, pero eso no significa que necesiten menos sueño.

Las personas mayores tienden a despertarse más durante la noche, lo que significa que tienden a descansar menos que si se hubieran quedado dormidos. “Es por eso que luego, durante el día, van echando cabezadas”, afirma Sudhansu Chokroverty.