FUE ABANDONADA POR SU MARIDO ASÍ QUE ELLA DECIDIÓ PUBLICAR ESTO

4 semanas
328 Visitas
FUE ABANDONADA POR SU MARIDO ASÍ QUE ELLA DECIDIÓ PUBLICAR ESTO

Las redes sociales se convierten en algunas oportunidades en nuestro centro de liberación de tensiones, emociones y pensamientos donde podemos expresar libremente todo aquello que deseamos. No existen límites cuando se habla de compartir privacidades, solo existen aquellos impuestos por la moral y el pudor de la propia persona que lo publica.











¿Cuántas veces no vemos a decenas de parejas pelearse en las redes sociales? ¿O de sacar a flote todos los defectos y errores que cometieron y que llevaron a la ruptura final de la relación?

A veces las historias que leemos son sumamente personales y nos sirven como ejemplo para el futuro, aprender de la experiencia y los errores ajenos o comprender que el perdón es un poder gigantesco y que todos debemos practicarlo por bien de nuestra salud y paz mental.

Ese fue el caso de una historia de una madre que aprendió el gran valor de perdonar a través del corazón enorme de su propia hija, quien aprendió a ser feliz junto a su padre quien la había abandonado cuando era muy pequeña.

Mi hija no ha visto a su padre biológico desde que tenía 4. Ella ahora tiene 11. Cuando tenía 2 él me contactó y me preguntó si podía exonerarlo de sus derechos paternos para que pudiera dejar de pagar la manutención y yo acepté…











quería ahorrarle a mi hija el dolor de un padre que va y viene y el sacrificio de soportarla económicamente no valía la pena si la iba a decepcionar una y otra vez. Nunca le mentí a ella sobre quien era su padre o qué había pasado con él. Siempre le he contestado todas las preguntas con la respuesta más acorde a su edad. Cuando tenía 4 el me contactó de nuevo para decirme que había sido diagnosticado con cáncer y que le gustaría verla.

Reservé un día y nos encontramos en el parque. Él había pedido solo 2 horas de nuestro tiempo. Se quedó solo por 20 minutos y más nunca supimos de él. Durante el verano nos conseguimos a alguien que lo conocía y la persona nos comentó que mi hija luce igual a los otros hijos de su padre. Nos contó que ahora tiene una familia y está asentado.

Mi estómago se hizo un nudo pensando en lo duro que eso debía ser para mi hija así que corté la conversación y la monté en el carro para irnos, pero fue ahí cuando la vi sonriendo. Ella dijo ‘mamá… él aprendió cómo ser una papá.

Eso es una cosa muy buena. Estoy feliz por sus hijos’. Y ese fue el día en el que mi hija de 11 años me enseñó todo lo que tenía que saber sobre el perdón.













Comentarios