Mi novio estaba por dejarme, pero hice esto y ahora no puede estar sin mí

¿Qué estarías dispuesta a hacer para retener a tu novio? Hay mujeres que tienen muy claros los límites que se permitirían cruzar en una relación, pues hay cosas que consideran prohibidas e incluso humillantes y hay hombres que definitivamente no valen la pena.

Esta chica estuvo dispuesta a todo para quedarse con el amor de su vida… Algunos piensan que llegó demasiado lejos, pero fue su decisión y nadie tiene derecho a cuestionarla.

Mariana era una adolescente como cualquier otra. Iba al colegio, le gustaba salir con amigas y desde pequeña conoció al chico de sus sueños. Se amaban con locura, ya que estuvieron juntos desde la escuela primaria. El cariño surgió poco a poco, y cuando menos lo esperaban no podían vivir el uno sin el otro.

Fue él quien dio el primer paso. Cursaban ya la preparatoria y por obra del destino quedaron en el mismo salón; parecía que la vida quería verlos juntos. Por fin, en una fiesta Gael le confesó su amor. Mariana le dijo que ‘‘sí’’ con un tierno beso, y desde entonces se volvieron inseparables.

Todo se veía perfecto. Los primeros dos años fueron mágicos, como si vivieran su luna de miel. Ningún pleito, sólo romance y muchos planes por delante. Nada del mundo podía separarlos.

Pero las relaciones se complican con el paso del tiempo; unas veces la química se va acabando y los problemas son cada vez mayores. Pues Mariana y Gael pasaban por ese momento difícil; nada era como antes, cada vez se frecuentaban menos, el amor y el deseo se debilitaban poco a poco. Con el paso del tiempo se volvieron distantes, ya ni siquiera el sexo era bueno… Estaban cansados de hacer lo mismo todos los días, salían a los lugares de siempre, bebían lo de costumbre y terminaban insatisfechos en el motel de paso.

“¿Cómo puede ser que la relación se termine así?”, pensaba ella, pues lo que comenzó como algo mágico volvió monótono, aburrido y casi una pesadilla.

Pero Mariana no quería renunciar. Sabía que Gael intentaba ser romántico como antes pero algo no estaba bien. Entonces planeó sorprenderlo en la cama. Imaginaba que él quería terminar la relación; podía sentirlo aunque él no dijera nada, y pensó que las cosas podrían funcionar si hacía un último esfuerzo.

Esa noche se vistió extremadamente provocativa, se tomó una selfie y la mandó a su amado con este mensaje: “Te veo en el motel del centro, tengo una sorpresa que te va a gustar”. Él, un poco emocionado por el sorpresivo cambio de planes llegó al lugar. Fue a la habitación que le dijo la chica. La puerta estaba abierta. Ahí encontró a su novia en la cama, con elegante lencería negra.

Entre el encaje, el delicioso olor de su cuerpo y las hormonas alocadas de Gael, las cosas se encendieron rápidamente. Él la tomó con fuerza y comenzaron a besarse como no lo habían hecho en meses… pero Mariana tenía otro plan que el chico no imaginaba. Hicieron el amor como nunca, tocándose con mucha pasión, sudando juntos y recorriendo cada rincón de la habitación.

La pasión se desbordó y ambos estaban a punto de llegar al orgasmo. Él estaba de pie detrás de la joven y ella de rodillas sobre la cama. De pronto Mariana le pidió que tocara su orificio más pequeño… algo con lo que él siempre había fantaseado. “Mételo despacio”, susurró la chica.

Gael no aguantó y empezó a explorar esa parte desconocida de la anatomía femenina. Estaba muy apretado, y conforme sentía el calor de Mariana no podía más.

Ambos terminaron cansados y exhaustos. Pero había algo distinto en él, como si algo extraño se hubiera disparado en su interior. No sabía qué o por qué, pero sintió necesidad de estar acurrucado con Mariana esa noche. No podían despegarse. Tomaron una ducha juntos, se besaron con dulzura y se quedaron profundamente dormidos.

Esa noche algo cambió en Gael, cada que veía a Mariana le era imposible quitarse esa imagen de la cabeza, verla postrada y completamente suya. No podía despegarse de ella. Ninguna mujer se había entregado como ella y desde ese momento se dio cuenta que no podría vivir sin su amada Mariana.

Las cosas cambiaron, desde entonces Gael no podía estar lejos de ella, se volvió incluso más romántico y no dejaba de decirle lo mucho que la deseaba. Habían llegado a un nivel súper íntimo de la relación, pues la entrega de la joven no fue sólo física; ese acto significó mucho más que sexo; fue una manera de mostrar confianza en él, pues sabía que si no aceptaba algo, él jamás la obligaría. Gael la amaba tanto que no la forzaría.

Después de ese encuentro Mariana y Gael fortalecieron su relación, y hoy siguen juntos cursando la universidad. Aunque están en carreras distintas se sienten bien unidos. Él no puede pensar en otra mujer y ese motel, que representaba la aburrida rutina, se convirtió en símbolo de entrega y de complicidad.

No todas las chicas confían tanto en su pareja para entregarse de esa manera; mucho tiene que ver el tipo de relación que llevan, la confianza y el amor. Quizá este acto no sea para todas, pero siempre se puede experimentar. ¿Estarías dispuesta a intentarlo?