Semilla de chía: Qué son, beneficios, desventajas y cómo se comen

La chía es una semilla que se puede obtener de la Salvia hispánica y que tiene un importante crecimiento en el sur de México, e incluso en Australia, que actualmente se posiciona como uno de los principales productores en el mundo.

La chía como superalimento

Se entiende como superalimento a aquellos comestibles que poseen propiedades por encima del promedio, aportando una mayor cantidad de vitaminas, minerales, antioxidantes y otros nutrientes que el cuerpo requiere para funcionar adecuadamente.

Cada 100 gramos de semillas de chía contienen aproximadamente:

  • 20.7 g proteínas
  • 41.8 g carbohidratos (41.2 g pertenecientes únicamente a la fibra)
  • 32.8 g grasas (64% corresponden a los ácidos grasos Omega 3)

Además, cuenta con 16.4mg de hierro, 714 mg de calcio, 613 mg de niacina (Vitamina B3), 0.18 mg de tiamina (Vitamina B1) y 0.04 mg de riboflavina (Vitamina B2).

Entre los beneficios de las semillas de chía más importantes, podemos destacar por ejemplo, su contenido 2 veces mayor en comparación a cualquier otra semilla, 5 veces más calcio que la leche entera, 2 veces más potasio que el plátano, 3 veces más hierro que las espinacas y 3 veces más antioxidantes que los arándanos. Además, también cuenta con boro (necesario para estimular la absorción de calcio en los huesos) y otros minerales como el cobre, manganeso, niacina, zinc, etc. Igualmente cuenta con ácidos grasos esenciales Omega 3.

A continuación te mostramos algunas de las maneras de comer semillas de chía:

Necesitarás:

  • Una cucharada de semillas de chía
  • Un vaso de agua o cualquier otro líquido; puede ser el zumo de una fruta

Preparación:

  1. Primero se deben colocar las semillas en el líquido, permitiendo que estas reposen por aproximadamente 10 minutos o menos, hasta que hayan absorbido todo el jugo.
  2. Una vez hecho esto, se debe formar una especie de gel voluminoso, del cual, deberás tomar ⅓ de la taza de la mezcla recién hecha y añadir a dos 3 taza de agua.
  3. Mezclar y colar en caso de ser necesario.
  4. La preparación se puede almacenar en el refrigerador para su consumo en cualquier momento.

También se pueden consumir los brotes tiernos de las semillas, que aportan altas cantidades de vitaminas y minerales. Si se prefiere, igualmente pueden añadirse las semillas directamente a las ensaladas o postres, e incluso combinar con cereales y leche.